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HISTORIA 2018-11-05T17:51:03+00:00

El Hotel es, desde su creación en 1904, punto de encuentro obligatorio para escritores, pintores y artistas en general, un ambiente cultural y creativo que se respira en cada espacio, detalle y servicio del establecimiento; a lo largo de su historia ha sido visitado por innumerables personalidades de éste ámbito. No en vano fue el primer hotel de Cadaqués.

El actual Hotel La Residencia fue construido en 1904, el año de nacimiento del genial artista Salvador Dalí, con el nombre de Fonda Miramar  -casualidad o destino-. Su planificación y construcción fue obra de Onofre Pont, perteneciente a una de las familias más acaudaladas e importantes de Cadaqués, en una época en la que esta localidad disfrutó de una fuerte economía, llegando a tener más habitantes que la ciudad de Figueres.

Las siguientes dos décadas, la Fonda Miramar fue el único establecimiento hotelero de Cadaqués, en la que los pocos visitantes llegados al pueblo podían alojarse y recuperar fuerzas tras un arduo trayecto que suponía llegar hasta este núcleo pescador. La fonda disponía de restaurante y trece habitaciones con baño único y común. Con el paso de los años, la Fonda Miramar pasó a ser conocida en el mundo de la pintura y del arte en general; prueba de ello es que aquí se hospedó García Lorca, Picasso (1910), Albert Einstein (1919) y gran parte de los representantes del surrealismo francés  entre muchísimos otros.

Al estallar la Guerra Civil, las milicias franquistas tomaron posesión de la fonda durante dos años  y esta tuvo que abandonar su actividad hotelera. Fue en esta época cuando el constructor del edificio, el ya citado Onofre Pont, fue asesinado por el régimen.

Al fin de la Guerra Civil, la Fonda Miramar reemprendió su actividad y su propiedad volvió a la familia Pont, concretamente a manos de la farmacéutica doña Nieves Pont. A partir de entonces la fonda pasó a ser gestionada en  régimen de alquiler y cambió de nombre, pasando a denominarse Hotel Cabo de Creus.

Tras décadas de inactividad, surge un inversor, el  británico Peter Moore, que junto al actual propietario del hotel, Joaquim Martínez  Miró, ejecuta importantes reformas y modernización de las instalaciones.

En 1992 el hotel recibe la calificación turística del Ministerio de Turismo, convirtiéndose en el actual Hotel L a Residencia, momento en el que el establecimiento cambia de dirección y de propiedad. Es entonces cuando adquiere su marcado y  único carácter daliniano y artístico, que conserva hasta la fecha.

El Hotel  dispone de 15 habitaciones con baño completo, dos de las cuales son Suites con vistas a la plaza principal de Cadaqués y al mar, además de todas las comodidades modernas que pueda necesitar el viajero: aire acondicionado y calefacción, baño equipado, televisión, etc.

La actual propiedad del hotel conoció a Salvador Dalí; es un gran entendido y coleccionista, algo que queda de manifiesto en el Hotel La Residencia; el surrealismo y el espíritu de Dalí dan presencia a todo el hotel, especialmente la recepción, la sala de lectura, el salón de té y la sala de exposiciones, ambientados con obras y referencia artísticas de la vida, obra y persona de Salvador Dalí. Las habitaciones incorporan obras del artista figuerense. En las estancias se encuentran obras de gran valor., como son un tapiz original de Dalí (La persistencia de la memoria) u obras gráficas originales firmadas por el artista.

Debido a su carácter único y diferenciado, el Hotel La Residencia es un activo patrimonial y cultural de Cadaqués.  Prueba de la importancia y singularidad del hotel son los innumerables actos celebrados en el mismo, que abarcan desde reuniones de representantes del gobierno local de Cadaqués y de la Generalitat de Cataluña, hasta conferencias y vernissages artísticos de  máximo nivel.

Por tanto, se trata de una parada obligada para los amantes de Dalí al visitar la población. Testimonio de ello son las ilustres visitas de importantes personalidades del  mundo del arte.

Por sus características, el hotel es acogedor en espacio, iluminación y estética, sin sacrificar ningún equipamiento ni comodidad actual. Su confort y carácter daliniano están complementados por un exquisito trato al cliente y servicios adicionales que hacen memorable la estancia en el Hotel  La Residencia. Quien visite el hotel surrealista disfrutará de entrada y salida personalizada, un nivel excelente de limpieza, y detalles cortesía de la casa, como puede ser cava, bombones, fresas, etc. para que el visitante se lleve un recuerdo imborrable de su estancia en La Residencia.

El Hotel La Residencia, igual que Salvador Dalí, no tiene nada de convencional. Es aquí donde reside su autenticidad y carácter inconfundible, no solo en su ambientación y decoración surrealistas, sino también en su excelente servicio y trato al cliente.

En definitiva uno de nuestro máximo orgullo es mantener y potenciar el espíritu artístico y de Dalí en particular. Naturalmente lo logramos día a día.